Recientemente mi hermano se graduó de su maestría en Lenguas de la Universidad de Boulder, Colorado. Para este corto viaje yo debía ir con mi madre y mi sobrina. Él nos había dicho que deseaba que pasáramos por la experiencia de practicar el "hicking" en una de las montañas de Denver. Después del paso del Huracán María la disciplina con la alimentación y el workout mañanero se fueron para el Atlántico pero acepté el reto.
El día de su graduación fue hermoso. Toda una experiencia completamente diferente a una tradicional graduación en Puerto Rico. Como por ejemplo en nuestra isla nos preocupamos porque la toga este planchada en Boulder no, mi hermano la saco de la bolsa y se la puso. Aclaro, necesito ver la ropa planchada, ni los estudiantes ni a los familiares, en fin a nadie le importaba tan pequeño detalle. Para ellos era más importante la meta que habían alcanzado y no su apariencia.

Pero, ¿porqué les cuento esto? Al día siguiente de su graduación fuimos a la montaña Chautauqua que él quería que fuéramos. El camino desde el inicio era difícil, mientras más subíamos iba empeorando la ruta. En varias ocasiones le pedíamos a nuestra madre que nos esperará porque sabíamos que el camino era más difícil. En la ruta nos encontrábamos con otras personas, mascotas, áreas angostas, pequeñas cuevas, rios, lluvia, sol, frío, calor, árboles, polen, flores, polvo, hongos, piedras pequeñas que molestaban en los pies o piedras gigantes que teníamos que subirla para lograr llegar al otro lado, realmente toda una odisea. Durante el camino y como toda familia puertorriqueña tuvimos diferencias, reímos, se nos acabó el agua, nos cansamos, parábamos, aumentábamos la velocidad o simplemente la lentitud nos acompañaba. La verdad es que cuando llegamos a la cima fue un momento inigualable.
1. A perdonar: en ocaciones cargamos con la falta de perdón y esto nos detiene en el diario vivir y en la planificación de las metas futuras.
2. A no llevar cargas ajenas: creemos que para demostrarle a nuestra familia que nos hemos perdonado debemos llevarlos en nuestro presente, aún sabiendo que por un corto período de tiempo necesitamos espacio para sanar las relaciones.

4. Rendirnos: se nos enseña y mal enseñado que rendirse es de débiles. Pero no nos explican ¿Qué es ganar? ¿Qué es perder? ¿Qué es rendirse? Y lo peor es que lo aprendemos ya cuando estamos pasando las crisis, las situaciones, o como dicen por ahí pasando el trago amargo de la vida. Mi hermano se rindió y decidió vivir, seguir sus sueños y apoyarse en su RESILIENCIA. Yo decidí renunciar a otros, a los sueños mal construidos, a esperar que llegue "mi príncipe azul" de hecho prefiero el amarillo Ajjaaja. Decidí vivir, perdonar, perdonarme, a no llevar cargas ajenas, arriesgarme, intentarlo y lo más importante a RENDIRME para encontrarme con nuevas aventuras.
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by Sonia Ilemar